Este chequeo integral de la mujer está diseñado para explorar diferentes aspectos de su cuerpo, centrándose en el control de la salud de órganos cruciales, ofreciéndole una visión global de su bienestar y capacitándole para cuidarse de forma consciente y proactiva.
En concreto, se dirige a analizar los principales parámetros de la función hepática y biliar, renal, tiroidea, pancreática y del tubo digestivo. Es útil para evaluar la salud del sistema óseo, detectar posibles trastornos inmunológicos o problemas de nutrición, y como herramienta eficaz para evaluar el riesgo metabólico y cardiovascular. Proporciona información importante sobre el equilibrio del hierro en el organismo, el metabolismo de las grasas, el metabolismo de la glucosa y vigila posibles estados inflamatorios.
Se incluyen exámenes de cribado útiles para el diagnóstico de infecciones víricas que pueden tener consecuencias importantes para la salud hepática. También presta especial atención a la salud de la mujer mediante la realización de la prueba de Papanicolaou, un examen esencial para la prevención y detección precoz de posibles problemas ginecológicos.