Antienvejecimiento, Detox, Piel
Reparación celular y metabolismo de los folatos, respuesta al estrés medioambiental y a los radicales libres, manchas y sensibilidad cutáneas.
El Personal Care Check Up permite conocer variantes genéticas asociadas a alteraciones en los cinco ciclos de metilación y prevenir muchas enfermedades cardiovasculares, neurológicas y oncológicas.
La metilación es necesaria para la correcta formación y reparación del ADN, la regulación del crecimiento celular, la correcta expresión génica y la producción de numerosos neurotransmisores (serotonina, melatonina, adrenalina, noradrenalina, acetilcolina). La metilación desempeña un papel clave en la formación de la vaina de mielina, la síntesis y reparación del ADN, la regulación del crecimiento celular y los procesos de excreción de toxinas (pesticidas), metabolitos hormonales (estrógenos) y metales pesados (mercurio, plomo, arsénico, antimonio). La metilación y la respectiva desmetilación forman parte de un proceso bioquímico dividido en cinco grandes sistemas: ciclo del folato, ciclo de la metionina, transulfuración, metabolismo de los neurotransmisores y ciclo de la urea.
Resulta útil evaluar sobre una base genética la predisposición natural del organismo a protegerse contra los radicales libres y los xenobióticos (incluidos los medicamentos) que pueden resultar tóxicos. La agresión de agentes externos (rayos UV, contaminación, humo y estrés) desencadena en el organismo la producción de radicales libres, comúnmente denominados ROS, responsables del proceso de oxidación celular. La acción continua y fisiológicamente no compensada de los ROS puede causar graves daños a nivel celular y provocar un envejecimiento prematuro y rápido de los tejidos; en casos particulares, puede incluso favorecer la aparición de ciertas enfermedades de carácter degenerativo. En condiciones normales, el organismo humano se defiende de estas sustancias agresivas mediante enzimas y/o moléculas destinadas a neutralizar las especies radicales (enzimas de fase I).
Se definen como xenobióticos todas las sustancias químicas extrañas al organismo: aditivos alimentarios, aromatizantes, colorantes, emulsionantes, pesticidas, subproductos de la combustión y colorantes del agua, contaminantes ambientales y fármacos. Los xenobióticos, unidos a proteínas plasmáticas, se difunden a través del ciclo sanguíneo y pueden acumularse, causando toxicidad aguda y crónica. El metabolismo de los xenobióticos (enzimas de fase II) comprende una serie de etapas que, mediante funcionalización y conjugación, conducen a la desactivación y excreción de estas sustancias tóxicas.
El módulo cutáneo identifica la predisposición genética a las enfermedades e imperfecciones de la piel: permite identificar posibles carencias vitamínicas y trazar la estrategia terapéutica correcta para una piel sana y joven, independientemente de la edad. La deficiencia de vitaminas específicas, principalmente las liposolubles, y una reducción de base genética de los sistemas de protección contra los radicales libres y numerosos contaminantes están estrechamente relacionadas con los problemas de la piel. El brillo, la elasticidad y la hidratación de la piel son características intrínsecas de cada uno de nosotros, debidas tanto a factores genéticos como ambientales. Algunos polimorfismos indican una mayor susceptibilidad a las imperfecciones cutáneas y sensibilidad al fotoenvejecimiento, mientras que otros se asocian a enfermedades cutáneas de base autoinmune, como la dermatitis atópica o la psoriasis.